Llegó a ser atosigante soñar tantas veces lo mismo: que sigue ahí, que vuelve a aparecer, que no acaba nunca de irse, entrometiéndose en mi inconsciente sin permiso.
Y así sin más, una noche se despide: Adiós, me voy. Con un jersey beige que nunca le vi puesto.
No sé si me siento liberada o indignada, parece que me estuviera dando permiso para algo. Me alegra no conocer todos sus jerséis y que no ocupen sitio en mi armario. Ni en mi cabeza.
martes, 13 de noviembre de 2018
lunes, 14 de septiembre de 2015
En la perrera
De las cosas más tristes: perros en la perrera.
Más graves son las desgracias que nos ocurren a las personas, pero es tan fácil proyectar sentimientos humanos en los perros, que estas imágenes resultan desoladoras.
sábado, 14 de febrero de 2015
cuentos sobre los celos
Hoy no podía dormir y he encendido la radio. Estaban hablando de los celos. oh los celos!
Una experta hablaba sobre los celos. oh los expertos!
¿Cómo remediar los celos? preguntaba el presentador, y ella, la experta, decía que lo primero es la educación.
-Mucho cuidado con los cuentos, advertía.
El argumento era que los cuentos nos dicen que somos princesas y que seremos felices si encontramos al príncipe y que el amor es romántico y esa idealización del amor es lo que enseñamos a nuestras hijas con los cuentos.
Ya he oído este argumento en otros asuntos.
Pero los cuentos son cuentos y los niños son listos. No se cuentan como una referencia científica, sino como una historieta ficticia, por eso empiezan como "En un país muy lejano..."
Cuando en un cuento se dice que fueron felices y comieron perdices ¿qué niño lo toma al pie de la letra?
¿Quien se cree que los problemas de los celos están en los cuentos?
También he oído echar la culpa a los cuentos en referencia al control de los hombres sobre las mujeres, ese control machista con el que algunos hombres quieren someter a sus mujeres, que no acabamos de quitarnos de encima y que además parece que crece peligrosamente entre la gente más joven.
Los cuentos son metáforas que los niños entienden, siempre han servido para aprender cosas, son historias que se dirigen al inconsciente.
Caperucita y el lobo... la niña que cuando desobedece a la madre y va por otro camino, se encuentra con el lobo que le quiere comer... Está hablando del despertar sexual de las niñas.
La bella durmiente ... está hablando del periodo de latencia de las niñas, de cómo el padre la quiere proteger a toda costa, de cómo el hombre tiene que hacer algo para su despertar.
Blancanives y los siete enanitos... buenooo!
No son nada inocentes ni románticos los cuentos, llevan circulando siglos y tienen una función importante, a los niños les encanta oirlos una y otra vez y que haya buenos y malos.
No como algunas versiones edulcoradas que nos presenta Walt Disney. Dudo que sea recomendable para esa función que cumplen los cuentos con su simbolismo, que ahora no haya malos en los cuentos, hasta los monstruos son buenos y simpáticos.
Pero el problema de los celos es otro. No los cuentos.
Los celos que sentimos están relacionados con el egoísmo y la envidia de la infancia, queremos todo para nosotros, ¿porque hay que compartir a un padre? yo lo quiero todo para mí, mi hermana que se fastidie ¿y mi madre? ¿que hace con él, si a quien llama su niñita soy yo?
Esa antigua novia que aparece en escena de repente, nos repatea, no somos razonables con esos sentimientos porque son sentimientos infantiles luchando contra la razón.
¿Y los delirios de celos? bueno es otra historia más seria, que merece otro capítulo.
viernes, 2 de mayo de 2014
Dino Valls
Me gusta tanto, que me ha costado elegir lo que poner.
Pero esa SIGILLA de los lacres rojos: qué preciosidad!
viernes, 11 de abril de 2014
lunes, 17 de febrero de 2014
Tomorrow never comes
La hierba lleva mojada muchos días, no puedo salir a pasear a Thor si no es con las botas de monte.
Cuando estoy por ahí a las horas en que no hay luz y tengo un rato para pensar, en ese momento que todavía no ha empezado el bullicio diario, me dan ganas de retirarme, no veo que el mundo vaya a mejorar nunca.
No tenemos solución.
Llueve casi todos los días. Me estoy acostumbrando al fango y a que me pesen las suelas.
A ratos noto el vacío. El hueco que crea toda relación porque nunca llega a ser como esperas.
Mientras oigo Tomorrow never comes, funciona esa ilusión de que nos entendemos.
Sueño mucho, como si de noche rumiara todo lo que pasa de día.
Cuando me abraza vuelve la calma.
miércoles, 16 de octubre de 2013
thor
Tiene cara triste pero me alegra los días, no tanto las noches, que no para de llorar cuando se siente solo.
miércoles, 2 de octubre de 2013
amor y muerte
Me levanto cuando todavía está oscuro y con esa negrura en la calle la gasolinera iluminada parece acogedora, pero encontrar el hospital en obras, muy siniestro.
Me encuentro a mi madre en bata por el pasillo, buscando dónde ducharse, los demás parecen saberlo todo, integrados en el ritmo del hospital, en ese ir y venir que recuerda a un hormiguero por dentro.
Camino del quirófano, el camillero intenta orientarme, pero a mi todo me parece un laberinto.
En la sala de espera tengo ganas de llorar. No estoy triste, es como una tristeza residual que refluye.
Me siento a esperar y consigo retomar el libro olvidado. Naoko y Watanabe se escriben cartas entre el murmullo de todos los que esperamos. Un amor imposible, los amores imposibles, parecen más.
La puerta automática, la frontera donde ya no se puede pasar, se abre y cierra mil veces. Casi nadie se pone las calzas para entrar. Los médicos marcan su estatus, con su andar, con su mirar, ellos sabrán cómo.
Naoko ha muerto. Se ha suicidado. Ha elegido el lado de la muerte. Y el médico me informa de que todo ha salido bien.
Tenemos una compañera de habitación que también está más cerca de otra vida que de ésta. Ha sido guapa, seguro, pero ahora impresiona su perfil, con la nariz aguileña, la boca permanentemente abierta y su cuerpo inmóvil, aunque no tendría porqué. Reconforta ver a sus hijos cuidándola, le acarician el pelo, le llaman Carmencita, le dan de comer a la boca y le hablan sin saber si oye o si entiende. No le interesa la vida y todavía queda algo de su belleza.
Me acerco a ver a mis sobrinos, los gemelos que han nacido, la niña estaba en la incubadora, y a él lo encuentro tan pequeño, tan poca cosa, veo tanta vida por delante en tan poco cuerpo.
Me quiero deshacer del pesimismo que últimamente me acompaña. Pesimismo de este mundo, de todas las noticias morbosas, de la guerra de Siria, de tanta guerra, del amor desmedido por el dinero, de lo insaciable del deseo de poder, de la ineficacia de las instituciones, de la impotencia.
Y a la vez presiento que es inútil intentar deshacerse, porque todo es amor y muerte que se entremezclan. El amor tiene muchas formas. Y la muerte también.
La vida entera es eso.
martes, 27 de agosto de 2013
resistencia
Las mismas cosas
algunas veces parecen robustas,
como una roca que se agarra a la tierra,
otras veces se parecen más a un frágil papel de fumar,
que pudiera echarse a perder,
con la primera gota de una tormenta.
martes, 30 de julio de 2013
decirlo
Mi amor.
Ninguna catástrofe ocurre por decir mi amor.
Ningún cataclismo irreversible.
Nadie se escapa ni deja de quererme.
Todo es normal.
Todo va bien.
viernes, 17 de mayo de 2013
va pasando mayo
Llegó el mes de mayo, al que le dicen florido y hermoso,
y soñé que me moría.
No se suele morir en los sueños, uno se despierta justo a tiempo.
Pero chocaba violentamente contra la ladera del monte y me quedaba incrustada.
La tierra en los ojos y la boca. Notando la presión.
Y no poder moverme. Sabiendo que era la muerte.
Bueno, hay muchos tipos de muerte, puede estar muriendo en mí cualquier cosa, no le voy a dar más vueltas.
Ya no me irrita que mi madre me regale cosas que no necesito. Ya no me molesta casi nada de mi madre. Ayer le volví a acompañar al hospital. Me dice que no hace falta, pero con la boca pequeña. Sé que se las apañaría, pero no me la quiero imaginar sola por esos pasillos inhumanos.
Pasillos llenos de gente esperando, gente paciente, gente de todo tipo sumida en sus pensamientos, gente joven y vieja, niños, sentados y de pie.
La noche anterior había ido al cine y no había nadie, nadie es nadie, la sala vacía, ni ruido de palomitas ni nada.
La película no me gustó. Me gustó el precio, hacían una oferta, pero no pensé en ella en las siguientes 24 horas y eso es que no me gustó. Una memez pretendiendo ser atrevida, les quedó memo hasta cuando pretendían ser obscenos.
De vez e cuando sigo mirando las fotos, las inquietantes. No me cansan. Ya no me inquietan tanto. Bendito orgullo que nos libra de arrastrarnos y reptar.
Me gustan las mujeres de mi familia, algunas estamos marcadas por algo común reconocible, distintas pero reconocibles. Y me hace mucha gracia vernos juntas, mujeres de cualquier generación con ese común.
Y los hombres que están con nosotras no lo tienen fácil. Parece que nos entregamos, pero nunca nos tienen del todo.
Bendita luz
de besos en el cuerpo
y en el alma.
lunes, 6 de mayo de 2013
los Heredia
Nosecuantos Heredia posa seguro ante mi cámara, se hace con ella al minuto y coge el protagonismo, si yo no estuviera escondida detrás del objetivo, me violentaría esa mirada.
Su mujer no posa, a duras penas está ahí, mimetizada en la escena, parece diez años mayor que él, vestida de negro, a ella no le gusta que me inmiscuya, si se atreviera, me miraría recelosa.
El hombre Heredia tiene el pelo canoso, la tez oscura, un poco su piel y otro tanto curtido por el sol, a él le queda bien el pelo blanco, a ella no.
Él lleva el orgullo y posa a sabiendas de que nunca verá esas fotos. Ella no se fía.
Yo buscaba un ambiente gitano, pero como siempre, me acaban pareciendo mucho más interesantes las personas y termino enfocando primeros planos.
Se está estropeando la cámara, no se ve bien por el visor ni por la pantalla, se ocultan trozos, se ve con el efecto retro de instagram ¿que es lo que va a salir de aquí? ¿va a salir lo que veo? no entiendo lo que está pasando.
jueves, 14 de marzo de 2013
menos es más
viernes, 1 de marzo de 2013
momentos
![]() |
©laudia |
Hay un momento del día en el que siento miedo. Es un momento corto, pero noto que es un miedo profundo, como de caer en un abismo.
Es ese instante en el que despiertas y vuelves a la realidad y el yo se recompone y coge el valor para andar otro día más. Cuando se siente la soledad y la desnudez y un montón de peso que arrastrar.
Luego el día transcurre normalmente, vivo, amo, río, lloro, me enternezco, a ratos me siento completa, me indigno, protesto, me aguanto, me canso. Pero hay un momento del día, en que siento que no puedo.
jueves, 14 de febrero de 2013
c'est l'amour
Así las encontré, intentando abrazarse, desarrollando tubérculos para estar más juntas, queriéndose mientras pudieran. Sus cuerpos empezaban a tener forma de corazón.
martes, 22 de enero de 2013
akelarre
La vida sigue.
Y sigo soñando. Por suerte.
Me gusta mucho soñar y poder recordar lo que sueño.
Sueño como si fuera pequeña, como si tuviera diez años.
En los sueños, los asuntos son viajes o recorridos en coche o en barca. Sueño con mi padre que siempre es amable y sabe cosas interesantes.
Iba en coche con mis padres, como cuando era pequeña. Mi padre tenía paciencia para que yo pudiera aprender las cosas bonitas de la vida, pero mi madre solo estaba ahí.
En realidad. mi padre conducía despacio para que pudiera fotografiar el cielo, un cielo rosa, con siluetas de árboles maravillosos. Yo mirando desde el cristal de atrás del coche, de rodillas en el asiento.
En la realidad del sueño.
En el recuerdo.
Hay un lío de realidades, que vuelven de noche. Y bailan desnudas en la oscuridad.
En alguna de ellas, mi padre era vulnerable. Y mi madre impasible. Imperturbable.
Ahora la vulnerable es mi madre. Ha llegado el momento de suavizarle la realidad, de no contarle todo, pero de contarle algo para que no se sienta excluida.
Mi tía recuerda cosas diferentes de cuando eran pequeñas. Y mi madre cree que miente.
Hay realidades que mi madre no verá nunca. Cree que solo hay una.
Yo ahora veo que casi toda la gente es más amable, y no creo que estén mintiendo.
domingo, 23 de diciembre de 2012
asideros
![]() |
| la luz que se filtra por mi ventana |
Las letras, las letras formando palabras, la tipografía, la tipografía urbana, la tipografía en cualquier parte, las letras chinas, las árabes, la letra que tiene la gente.
Los collares de abalorios, las rayas de colores, los lápices, ordenar las pinturas por colores, ordenar las pequeñeces.
El viento en el pelo, el pelo pelirojo, el pelo largo, las trenzas, el pelo revuelto de la gente, el olor a viento en el pelo.
Las telas africanas, los tocados africanos, la gracia de los negros para ponerse cualquier cosa en la cabeza. África.
Los niños durmiendo, su respiración, los pies de los bebés.
Los tejados, las tejas, la nieve en los tejados, poder ver los tejados de una ciudad desde lo alto.
Los cielos de este otoño, acuosos, que parecen acuarelas.
Los dibujos a lápiz, los garabatos, los bocetos, cualquier dibujo sin pensar, dibujar caras.
Los colores de las comidas, una mesa preparada con esmero, un mantel limpio, el ruido del vino al caer.
Las amapolas, su fragilidad.
Las bicicletas, la gente en bici, las bicis antiguas.
Las fotos antiguas.
Los perros, sus narices negras y húmedas, su fidelidad, los cachorros, su torpeza al andar, las miradas de los cachorros cuando quieren algo y ceder a esa mirada.
El sigilo de los felinos.
La fuerza de los caballos y a la vez su fragilidad.
Las tiendas de chocolates.
Los cactus, las piedras.
Los corazones, las cosas que parecen corazones.
La luz, la luz tenue, la luz de la mañana y la luz de la tarde, la luz que se filtra, la luz de las velas, las velas con olor, las velas que huelen a vainilla.
Los trenes, las estaciones, las vías y los cables, las despedidas desde un tren, los relojes de las estaciones, la palabra ferrocarril.
Los libros, sus portadas.
Las terrazas, la gente en las terrazas, las colchonetas, los cojines, las hamacas, los columpios.
Los sifones, las botellas.
Los árboles, las siluetas de los árboles, las ramas, las raices, las hojas, las hojas de los árboles por el suelo, recordar el ruido pisando las hojas, los cerezos en flor.
La madera, las contraventanas de madera, Las mesas viejas de madera, el olor a madera.
El mar, el agua, el ruido del agua de un río pequeño, las olas.
Los zapatos de sevillana, las zapatillas de ballet, los tules, las gasas, las telas vaporosas.
El silencio y la blancura de la nieve.
lunes, 17 de diciembre de 2012
otros fríos
Quisiera ser cálida y acogedora.
Y saber qué cosas me he perdido por no serlo.
Pero soy más bien fría, o así me ven, aunque yo sienta todo el rato el calor por dentro.
Ni falsa, ni empalagosa, pero un poco menos distante sí, me gustaría.
No medimos la distancia con la que queremos relacionarnos, simplemente te colocas ahí donde te sientes cómoda y si se acercan demasiado retrocedes.
Será porque si te dejas mirar de demasiado cerca, se ven mucho las debilidades (y las patas de gallo), pueden ver que en realidad, lo que más necesitas es a la gente, que te quieran, que te abracen, tan cerca pueden ver que tienes miedo de perder el control y abandonarte.
Cada uno es como es. Yo ignífuga de piel.
martes, 27 de noviembre de 2012
amor-alimento
Cocinaría.
O pondría un restaurante.
Para dar de comer a la gente que me gusta.
Con canela y piñones. Queso y uvas.
Todo empieza con el amor maternal, ese que te alimenta,
que te da lo que necesitas antes de que sepas pedirlo.
Por eso está lo de comerle a besos y devorarnos o eres muy dulce.
Y nos deleita probar de su plato o que te den de comer a la boca.
sábado, 17 de noviembre de 2012
algo tiene que ser
Me despierto a horas capicúas y pienso que tiene que ser algo.
En el cielo veo acuarelas que tendría que pintar,
con gris de payne y magenta,
húmedo sobre húmedo.
Duermo mal y me despierto,
me siento al borde,
y no es otro borde,
que el borde de la cama.
Me despierto y son las 6:19, que no es capicúa,
pero boca abajo se lee igual.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

































