Me gustaría escribir cosas bonitas, pero no me salen.
A veces escribo cosas tan literales que se entienden como metáforas y no lo son. Mi amigo está vivo, de milagro, pero está vivo. Mira al cielo porque le gusta ver los pájaros, aunque él nunca les llama pájaros, les llama grullas o buitres o calzadas. También sabe ver corzos donde los demás vemos una mancha parda o carpas donde aparentemente solo hay una sombra en el río. Tiene un mundo interior desconocido porque habla muy poco, pero siempre asiente como si todo lo que le cuentas, él ya lo supiera. También tiene una sensación de muerte inminente. Pasaba por donde no tenía que pasar y le estalló una bomba, él se salvó porque se hizo un torniquete en la pierna con la camisa. A los otros dos, los vio despedazados sin poder hacer nada. Él está vivo y los otros no. Supongo que esto tiene mucho que ver con la sensación de muerte, vamos, estoy casi segura, aunque él dice que no. Y como no quiere hablar de esto, pues no hay nada que hacer. Se lleva a mi hija a pescar o le trae un saco lleno de pelotas que pesca en el río de al lado de campo de golf.
Bueno, quería aclarar que mi amigo mira al cielo porque quiere. Y lo de escribir cosas bonitas, tendrá que seguir esperando.