Mostrando entradas con la etiqueta locura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta locura. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de diciembre de 2010

estamos todos locos






La dicotomía entre salud mental y locura es una convención artificial que oscurece la unidad fundamental de la mente humana. (John Modrow)


Después de 10 años de trabajo, ha salido el borrador del DSM V, que es la biblia de las enfermedades mentales.

Casi todos los artículos que he leído sobre este tema, han sido críticos, por decirlo de forma suave.

Teniendo en cuenta que será la referencia obligada de psiquiatras y psicólogos para establecer diagnósticos, o incluso sentencias, parece que se acerca una pandemia de locura.

Se añaden categorías, clasificaciones, enfermedades y además disminuye el umbral, la intensidad o la frecuencia necesaria para cumplir el diagnóstico.

Se han categorizado como enfermedades mentales cosas como:

-Desórdenes de pensamiento en la adolescencia: ¿pero qué adolescente tiene ordenada la cabeza?

-Adicción a Internet: esto me suena, me gustaría conocer con qué frecuencia de uso te empiezan a considerar adicta.

-Trastorno de atracón: ¡pero si celebramos todo con comida!

-Desorden explosivo intermitente: antes lo llamaban  "una persona con carácter".

-Trastorno de ritmo cognitivo: se refieren a la pereza que da hacer lo que no te apetece nada.


Sin embargo no he visto ninguna categoría en la que meter al capullo pelota que hay en la oficina y que con tal de quedar bien con el jefe, es capaz de masacrar a media oficina. Debe ser que está perfectamente adaptado al medio.

Y me pega, por que en realidad no lo he leído, que no hablan nada de que las personas sufren, al fin y al cabo el sufrimiento es lo más importante de la enfermedad mental, mucho más que a uno le de por coleccionar zapatos, por muy inadaptativo que sea.


En fin, el caso es clasificarnos, yo mejor, no cuento lo de mi malestar existencial intermitente.

De verdad, si hay más locos que cuerdos, es que algo no funciona.






domingo, 23 de mayo de 2010

Tener nombre humaniza

Entonces mi amiga Elena y yo teníamos un espíritu apasionado, queríamos hacer cosas.
Tuve una entrevista con el director y sin preguntar mucho nos firmó el permiso. Podeis venir el viernes a conocer a la gente y el lunes empezáis.

Entramos por un jardín muy grande, un pasillo muy largo, con techos muy altos, pasamos por el pabellón de mujeres, todas nos miraban con descaro, algunas nos decían cosas, nos toquiteaban, llegamos al despacho donde nos iban a dar las instrucciones, que fueron mínimas y nos acompañaron a conocerlos.

Estaban deambulando por la sala sin hacer nada, la tele encendida ni la miraban, a parte de unas sillas y una mesa larga, nada, paredes de baldosín verde pocho, unas estanterías vacías, no había material de ningún tipo, ¿Que íbamos a hacer un mes con ellos?

Los celadores se encargaron enseguida de contarnos todos los chismes y los motes de todos, el mudo, sólo habla si le das un cigarro, el toro, el nene, el ciego, este es hijo de un médico famoso y nunca le vienen a ver, este dicen que mató a un hombre desde el balcón con una escopeta, a este le han dado ya nosecuantos electroshocks y así nos ponían al día de los chismes de cada uno.

Mi amiga y yo sí que estábamos mudas, nos mirábamos y hacíamos como que no pasaba nada, pero las dos sabíamos que la otra estaba horrorizada.

Cuando nos enseñaron pabellones aun más horribles, donde había fundamentalmente deformidades, los dos pabellones que nos habían asignado nos parecieron jauja.

Estuvimos todo el fin de semana pensando si el lunes volvíamos o abandonábamos.

El lunes volvimos, entramos por el mismo jardín, los mismos pasillos interminables y otra vez desde el pabellón de mujeres nos besuquearon besos con babas.

Llegamos a nuestro pabellón y nos presentaron oficialmente a nuestros chicos, con nombres y apellidos y conforme los iba oyendo se iban convirtiendo en personas, se estaban humanizando.

Me quedé sola en la sala con ellos y de momento me ignoraban, tenía 8 horas por delante ...