El otoño me ha pillado escuchando a Julieta Venegas, sus letras parecen mis historias, bueno, igual las tengo que forzar un poco para que parezcan mis historias. Siempre me resistía al fin del verano, a las despedidas, a dejar ir a la gente, a renunciar, pero el otoño me está pillando blanda. Me di cuenta cuando iba a trabajar y llovía fuerte con viento, el día recién amanecido, con esa luz un poco amarilla, como antigua. Mi hija me hizo dejarla en la puerta principal del instituto y no en la entrada trasera y fue todo tan simbólico: ese llover como llorar y ese viento que se lleva todo y nos deja al descubierto de nuevo, como para volver a empezar.