Me habían guardado un sitio en las últimas filas, al lado del tipo más pesimista de la oficina, que había dejado una carpeta en la silla de al lado y no se dignó a quitarla, en fin, sentada a su lado separados por una silla.
Me senté y me puse a escuchar, con ese acento catalán que tenía la ponente, me costó concentrarme, pero que tía más buena (profesionalmente hablando), cómo comunica! nos hizo reir un montón.
Nos puso unos vídeos que nos reimos a carcajadas
y otros que se escapaba la lagrimilla.
Yo me tomé la jornada como un mensaje más para la vida que para el trabajo. No estuvo nada mal para terminar la semana.
Me quedé con que todos tenemos un potencial de desarrollo infinito y podemos optar por una posición vital de conseguir lo que queremos o quedarnos ahí esperando, protestando, quejándonos.
Las personas se mueven fundamentalmente por amor, hay que amar, a tu padre, a tus hijos, a un amigo, a tu mujer, hay que querer a alguien. En todas las situaciones de supervivencia extrema, como en los campos de concentración, los supervivientes de los andes, sobreviven, no los más fuertes, sino los que aman a alguien y luchan por volver a verles.
Para terminar, nos dió un consejo: la mejor forma de luchar contra las contrariedades en el día a día es producir endorfinas, las tres formas más comunes son: REIRSE, hacer DEPORTE y tener SEXO.
Todos los días hay que hacer al menos dos de ellas.