viernes, 31 de octubre de 2014

cuentos sobre los celos



Hoy no podía dormir y he encendido la radio. Mejor dicho, creo que me ha despertado el móvil vibrando a horas intempestivas. El caso es que he encendido la radio y estaban hablando de los celos. oh los celos!

Una experta hablaba sobre los celos. oh los expertos!

¿Cómo remediar los celos? le preguntaba el presentador, y ella decía que lo primero es la educación.
Mucho cuidado con los cuentos, advertía.
El argumento era que los cuentos nos dicen que somos princesas y que seremos felices si encontramos al príncipe y que el amor es romántico y esa idealización del amor enseñamos a nuestras hijas con los cuentos.

Ya he oído este argumento en otros asuntos.

Pero los cuentos son cuentos y los niños son listos. No se cuentan como una referencia científica, sino como una historieta ficticia, por eso empiezan algo así como "En un país muy lejano..."  Cuando en un cuento se dice que fueron felices y comieron perdices ¿qué niño lo toma al pie de la letra?

¿Quien se cree que los problemas de los celos están en los cuentos?

También he oído echar la culpa a los cuentos en referencia al control de los hombres sobre las mujeres, ese control machista con el que algunos hombres quieren someter a sus mujeres, que no acabamos de quitarnos de encima y que además parece que crece peligrosamente entre la gente más joven.

Los cuentos son metáforas que los niños entienden, siempre han servido para aprender cosas, son historias que se dirigen al inconsciente.

 Caperucita y el lobo... la niña que cuando desobedece a la madre y va por otro camino, se encuentra con el lobo que le quiere comer... Está hablando del despertar sexual de las niñas.


La bella durmiente ... está hablando del periodo de latencia de las niñas, de cómo el padre la quiere proteger a toda costa, de cómo el hombre tiene que hacer algo para su despertar.

Blancanives y los siete enanitos... buenooo!

No son nada inocentes ni románticos los cuentos, llevan circulando siglos y tienen una función importante, a los niños les encanta oirlos una y otra vez y que haya buenos y malos.

No como algunas versiones edulcoradas que nos presenta Walt Disney. Dudo que sea recomendable para esa función que cumplen los cuentos con su simbolismo, que ahora no haya malos en los cuentos, hasta los monstruos son buenos y simpáticos.

Pero el problema de los celos es otro. No los cuentos.

Los celos que sentimos están relacionados con el egoísmo y la envidia de la infancia, queremos todo para nosotros, ¿porque hay que compartir a un padre? yo lo quiero todo para mí, mi hermana que se fastidie ¿y mi madre? ¿que hace con él, si a quien llama su niñita soy yo?

Esa antigua novia que aparece en escena de repente, nos repatea, no somos razonables con esos sentimientos porque son sentimientos infantiles luchando contra la razón.

¿Y los delirios de celos? bueno es otra historia más seria, que merece otro capítulo.