lunes, 14 de septiembre de 2015

En la perrera















De las cosas más tristes: perros en la perrera.
Más graves son las desgracias que nos ocurren a las personas, pero es tan fácil proyectar sentimientos humanos en los perros, que estas imágenes resultan desoladoras.


sábado, 14 de febrero de 2015

cuentos sobre los celos



Hoy no podía dormir y he encendido la radio. Estaban hablando de los celos. oh los celos!

Una experta hablaba sobre los celos. oh los expertos!

¿Cómo remediar los celos? preguntaba el presentador, y ella, la experta,  decía que lo primero es la educación.

-Mucho cuidado con los cuentos, advertía.

El argumento era que los cuentos nos dicen que somos princesas y que seremos felices si encontramos al príncipe y que el amor es romántico y esa idealización del amor es lo que enseñamos a nuestras hijas con los cuentos.

Ya he oído este argumento en otros asuntos.

Pero los cuentos son cuentos y los niños son listos. No se cuentan como una referencia científica, sino como una historieta ficticia, por eso empiezan como "En un país muy lejano..."

Cuando en un cuento se dice que fueron felices y comieron perdices ¿qué niño lo toma al pie de la letra?

¿Quien se cree que los problemas de los celos están en los cuentos?

También he oído echar la culpa a los cuentos en referencia al control de los hombres sobre las mujeres, ese control machista con el que algunos hombres quieren someter a sus mujeres, que no acabamos de quitarnos de encima y que además parece que crece peligrosamente entre la gente más joven.

Los cuentos son metáforas que los niños entienden, siempre han servido para aprender cosas, son historias que se dirigen al inconsciente.

 Caperucita y el lobo... la niña que cuando desobedece a la madre y va por otro camino, se encuentra con el lobo que le quiere comer... Está hablando del despertar sexual de las niñas.


La bella durmiente ... está hablando del periodo de latencia de las niñas, de cómo el padre la quiere proteger a toda costa, de cómo el hombre tiene que hacer algo para su despertar.

Blancanives y los siete enanitos... buenooo!

No son nada inocentes ni románticos los cuentos, llevan circulando siglos y tienen una función importante, a los niños les encanta oirlos una y otra vez y que haya buenos y malos.

No como algunas versiones edulcoradas que nos presenta Walt Disney. Dudo que sea recomendable para esa función que cumplen los cuentos con su simbolismo, que ahora no haya malos en los cuentos, hasta los monstruos son buenos y simpáticos.

Pero el problema de los celos es otro. No los cuentos.

Los celos que sentimos están relacionados con el egoísmo y la envidia de la infancia, queremos todo para nosotros, ¿porque hay que compartir a un padre? yo lo quiero todo para mí, mi hermana que se fastidie ¿y mi madre? ¿que hace con él, si a quien llama su niñita soy yo?

Esa antigua novia que aparece en escena de repente, nos repatea, no somos razonables con esos sentimientos porque son sentimientos infantiles luchando contra la razón.

¿Y los delirios de celos? bueno es otra historia más seria, que merece otro capítulo.











viernes, 22 de agosto de 2014

sevilla

Las jacarandas, las sevillanas y los naranjos urbanos

lunes, 26 de mayo de 2014

elecciones 2014







Tengo una hija en edad de votar.
Ha votado.
No ha votado lo mismo que yo.
Y todo me sorprende.

viernes, 2 de mayo de 2014

Dino Valls








Me gusta tanto, que me ha costado elegir lo que poner.
Pero esa SIGILLA de los lacres rojos: qué preciosidad!

viernes, 11 de abril de 2014

La joven de la perla

Johannes Vermeer 1665












¿Que hago yo aquí?

miércoles, 16 de octubre de 2013

thor


Tiene cara triste pero me alegra los días, no tanto las noches, que no para de llorar cuando se siente solo.






miércoles, 2 de octubre de 2013

amor y muerte





Me levanto cuando todavía está oscuro y con esa negrura en la calle, la gasolinera iluminada, parece acogedora.

El hospital en obras, siniestro.

Me encuentro a mi madre en bata por el pasillo, buscando dónde ducharse. Y todos los demás parecen saberlo todo, integrados en el ritmo del hospital, en ese ir y venir que recuerda a un hormiguero por dentro.

Camino del quirófano, el camillero intenta orientarme, pero a mi todo me parece un laberinto.

En la sala de espera tengo ganas de llorar. No estoy triste, es como una tristeza residual que refluye.

Me siento a esperar y consigo retomar el libro olvidado. Naoko y Watanabe se escriben cartas entre el murmullo de todos los que esperamos. Un amor imposible. Parecen más, los amores imposibles.

La puerta automática, la frontera donde ya no se puede pasar, se abre y cierra mil veces. Casi nadie se pone las calzas para entrar. Los médicos marcan su estatus, con su andar, con su mirar, ellos sabrán cómo.

Naoko ha muerto. Se ha suicidado. Ha elegido el lado de la muerte. Y el médico me informa de que todo ha salido bien.

La compañera de habitación, también está más cerca de otra vida que de esta. Ha sido guapa, seguro,  pero ahora impresiona su perfil, con la nariz aguileña, la boca permanentemente abierta y su cuerpo  inmóvil, aunque no tendría porqué. Reconforta ver a sus hijos cuidándola, le acarician el pelo, le llaman Carmencita, le dan de comer a la boca y le hablan sin saber si oye o si entiende. No le interesa la vida y todavía queda algo de su belleza.


Me acerco a ver a los gemelos que han nacido, la niña estaba en la incubadora, y a él lo encuentro tan pequeño, tan poca cosa, veo tanta vida por delante en tan poco cuerpo. 

Me quiero deshacer del pesimismo que últimamente me acompaña. Pesimismo de este mundo, de todas las noticias morbosas, de la guerra de siria, de tanta guerra, del amor desmedido por el dinero, de lo insaciable del deseo de poder, de la ineficacia de las instituciones, de la impotencia.


Y a la vez presiento que es inútil intentar deshacerse, porque todo es amor y muerte que se entremezclan. El amor tiene muchas formas. Y la muerte también.

La vida entera es eso.

martes, 27 de agosto de 2013

resistencia




Las mismas cosas
algunas veces parecen robustas,
como una roca que agarra a la tierra,
otras veces se parecen más a un frágil papel de fumar,
que pudiera echarse a perder,
con la primera gota de una tormenta.


martes, 30 de julio de 2013

decirlo



Mi amor.
Ninguna catástrofe ocurre por decir mi amor.
Ningún cataclismo irreversible.
Nadie se escapa ni deja de quererme.
Todo es normal.
Todo va bien.